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domingo, 17 de mayo de 2009

Renovación del Parque Automotor

Tomado del diario El Comercio del 17 de Mayo de 2009


EL CÍRCULO DEL TRÁFICO Y LA CONTAMINACIÓN

Falta de sistema de chatarreo traba renovación del parque automotor

Empresas tienen nuevos buses pero flota antigua sigue circulando. No se cuenta con mecanismo para saber cuántos autos salen del mercado

Por: Elizabeth Salazar Vega

Bocinazos que se suceden unos a otros. Autos avanzando a saltos. Rostros fruncidos que se liberan en gritos coléricos o incómodos suspiros. Son las 7:00 a.m. Es hora punta en la Av. El Corregidor, en Javier Prado, en Paseo de los Héroes Navales, en Angamos. En ese trance es difícil de creer que nuestro país posee un parque automotor pequeño con respecto al promedio de vehículos que existen en Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia.

¿Qué ocurre entonces? “Tenemos un parque de 1,5 millones de unidades, pero en su mayoría es antiguo, está mal distribuido y se rige por normas ignoradas. Casi la mitad de los taxis existentes es informal, tenemos más combis que buses y muy poca cultura vial”, señala el presidente del Centro de Investigación y de Asesoría del Transporte Terrestre (Cidatt), Juan Tapia.

La Asociación Automotriz del Perú (AAP) y la Asociación de Representantes Automotrices del Perú (Araper) estiman que los vehículos que circulan por nuestras pistas tienen, en promedio, 17 años de antigüedad. Y decimos se estima porque el Ejecutivo no tiene forma de saber cuántos vehículos han sido dados de baja, por lo que se desconoce si el contaminado parque automotor ha sufrido mejoras o está peor.

“Hasta 1988 el pago por impuesto al rodaje se hacía de modo independiente y anual, y sin ello no se podía circular. Ello permitía saber cuántos y qué vehículos estaban vigentes en el parque automotor, pero se dispuso que el pago se incluya dentro de los impuestos a la gasolina y con ello se perdió la cuenta anual. Se sabe cuántos ingresan pero no cuántos salen”, explica Edwin Derteano, vicepresidente de la AAP.

Buscamos la versión de los funcionarios del Ministerio de Transportes, pero dijeron que no declararían.

CIFRAS ESCONDIDAS

Según información cuantificada por este Diario, al menos 120 empresas de las 147 que están autorizadas a circular por Lima han iniciado la renovación de su flota invirtiendo en buses de 9 a 12 metros de largo traídos completos de Brasil, China, Corea o ensamblados en nuestro país.

Escondido entre las estadísticas oficiales, el proceso se inició hace dos años y ya se ve en las calles de Lima a empresas como Chama, Translima, Los Chinos, Orión y otras estrenando unidades del año; incluso a gas. Gregorio Torres, de la Confederación General de Transportes, informó que 28 de las empresas agremiadas vienen adquiriendo de a pocos sus unidades y ya en diciembre llegará parte de los 2.500 buses que han pedido. “La idea es cambiar todo progresivamente, pues tenemos vehículos de hasta 25 años de uso. A esos ya ni siquiera los mandamos a la revisión técnica pues más nos va a costar repararlos”.

José Luis Díaz León, de la Asociación de Empresas de Transporte Urbano (Asetup), y Julio Raurau, de la Corporación Empresarial de Transporte Urbano, cuentan en conjunto con 68 miembros que han optado por el cambio de parte de su flota. Por el lado de Asetup ya hay 350 buses nuevos circulando y otros 500 llegarán en lo que resta del año para reemplazar a las viejas coaster que hoy circulan por las avenidas Tacna, Arequipa y Abancay; mientras que Raurau comenta que la empresa Litepsa, que cubre la ruta Los Olivos-Villa El Salvador, ha cambiado la totalidad de sus combis por buses de mayor capacidad. Dependiendo de su capacidad financiera, algunos invierten en seis buses, otros en 30.

CÍRCULO CONTAMINANTE

De la información que posee Aduanas se puede saber que durante el 2008 ingresaron al país 2.186 buses y chasís nuevos, 30% más que el año anterior, pero se desconoce cuántos llegaron a Lima para el transporte público.

Pero este tipo de iniciativas no han tenido un impacto real en la renovación del parque automotor por dos motivos. El primero, y quizá el problema más grave, es que los empresarios aún no cuentan con un sistema de chatarreo para las unidades que ya no usan.

Choferes consultados por este Diario revelaron que sus combis y coaster son vendidas a los chatarreros informales, al mercado negro de San Jacinto, o lo que es peor, a empresas pequeñas que pagan US$5.000 por ellas porque creen que aún el Estado permitirá el tránsito de unidades viejas. “Yo vendí mi coaster del año 85 y ahora circula por el Cercado. Estaba en buenas condiciones ¿Si no hago eso, cómo recupero? Otros la destinan al transporte escolar”, dice Jaime Ventocilla.

Cada año se importan más autos nuevos y usados (ver infográfico) sin que los viejos salgan efectivamente del mercado. El mencionado bono de chatarreo solo es para taxis o autos, y aún no está en marcha. Gustavo Navarro, representante del Ministerio de Energía y Minas, y Roxana Chacón, de la Gerencia de Transporte Urbano del Concejo de Lima, confirmaron que ya se evalúa extender el programa, pero se requiere una financiación de S/.50 millones. Igual, aún no sale del papel.



El segundo inconveniente es que son pocos los conductores que han accedido a un crédito, ya que carecen de contratos fijos. Las autorizaciones provisionales, que han sido prorrogadas por la Municipalidad de Lima desde hace ocho años, vencen en diciembre, y eso no los hace sujetos de crédito para los bancos. Los que han conseguido comprar buses lo lograron hipotecando sus bienes o los de la empresa, y tras un año de negociación. “La mitad de las rutas actuales va a ser eliminada por el Concejo de Lima, por eso no sabemos si la inversión que hagamos servirá a largo plazo”, dice el también empresario transportista David Quintanilla.

En El Callao, donde ya se han fijado las rutas, la renovación se ha iniciado con más fuerza.

Roxana Chacón dijo que se elabora una ordenanza para fijar las nuevas rutas. “No vamos a esperar que se inicie el Cosac (Corredor Segregado de Alta Capacidad). Será antes, pero tenemos que estudiarlo con cuidado”.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El Transporte Urbano en Lima Metropolitana: “Un desafío en defensa de la vida”


Hace unos días la Defensoría del Pueblo presentó el Informe Defensorial N° 137 “El Transporte Urbano en Lima Metropolitana: Un desafío en defensa de la vida” en el que cuestionó la gestión de nuestro actual burgomaestre.
Me he tomado la molestia de leer las 190 páginas del referido informe, y saben una cosa, lo suscribiría íntegramente. Lastimosamente, en lugar de un “mea culpa”, nuestras autoridades ediles han cuestionado el citado informe aunque sin esgrimir argumento alguno que sustente sus afirmaciones, es más, incluso se han tomado la molestia de adjetivarlo, como lo hacen respecto de quienes critican su gestión.
Tal como fluye del mencionado informe, queda claro que poco o nada se ha hecho por revertir una situación que percibimos todos los habitantes de la ciudad, nuestro transporte urbano es un . Por ello, es necesario que nuestras autoridades, en sus diferentes niveles de gobierno, tomen cartas en el asunto a fin de dar solución a este problema, que por cierto, tiene muchas aristas.
Ahora bien, pese a que desde esta tribuna hemos sido muy críticos respecto de la gestión del Sr. , en honor a la verdad, debemos reconocer que él no es el culpable de todos los problemas que atraviesa nuestra ciudad, evidentemente, la responsabilidad es compartida, tanto por sus predecesores como quienes ostentan otros cargos a nivel de Gobierno Nacional. Sin embargo, nos queda claro se pudo haber hecho algo mas, pues si bien en un país como el nuestro los recursos son escasos, un buen político debe optimizarlos al máximo, empero, ello no ha ocurrido. Y es que suele ocurrir que quien detenta el poder, abuse de él hasta que encuentre un límite.
Queda claro que para el Sr. Castañeda, las opiniones que no concuerdan con la suya, deben ser rechazadas liminarmente pues, a su juicio, no merecen ser escuchadas, sino que, por el contrario, solo tiene oídos para su círculo de asesores que al parecer, o viven en una burbuja, o lo desinforman, lo que seria nefasto pues, confirmaría la teoría de que en realidad, no tenemos un alcalde.
Como siempre, el sector mas perjudicados por esta situación está constituido por las clases mas pobres, pues son ellos quienes viajan en las condiciones mas precarias, especialmente en la periferia de nuestra ciudad, donde hace mas de un año se han detectado determinados “puntos negros”, es decir, focos con alta siniestralidad.
A guisa de ejemplo, y sin caer en la demagogia, es preciso recordar que días antes de la publicación del referido informe, en uno de esos denominados “puntos negros” ubicado en la Carretera Central, fallecieron un par de hermanitos de condición humilde, lo que ocasionó la ira de la población de la zona, que no solo salieron a protestar de manera pacífica sino que bloqueron la carretera e hicieron desmanes ante la mirada atónita del personal policial, que aunque duela decirlo, en el fondo se siente parte de la turba pues ellos también habitan en la zona y comparten las mismas penurias de los manifestantes.
Como era de esperarse, solo la atención prestada al conflicto por la prensa y su cobertura generaron una reacción, apresurada e irresponsable, en nuestro actual . Puso un , y como era de esperarse, salió a la prensa a declarar que la señalización de dicha carretera no es un asunto de su competencia, sino del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Entonces, hasta ahora me pregunto, sino era un asunto de su competencia, ¿por qué puso el semáforo?
Esto demuestra, una vez más, que hace falta un liderazgo para sacar adelante la ciudad. Un liderazgo que no se limita a poner semáforos, sino en campañas de educación vial (la mayoría de las causas de los se atribuyen al ser humano, sea este chofer o peatón), o de lucha contra la contaminación ambiental. Como resulta obvio, la realización de ambas campañas no requieren una gran inversión en términos monetarios, aunque si en tiempo y esfuerzo, algo que parece que le falta a nuestro alcalde.
Por ello, desde esta tribuna no nos queda otra cosa que invocar tanto a la población como a nuestras autoridades, a que se tomen cartas en el asunto ya que esto genera una serie de externalidades negativas que las terminando pagando todos, y no necesariamente en términos estrictamente monetarios pues la vida humana, no tiene precio, razón por la cual, debemos reflexionar al respecto, y si es posible, dar un paso mas.
Somos conscientes que esto no se podrá lograr sin el concurso de todos, en especial de quienes ejercemos nuestra ciudadanía de manera plena pues la desidia de nuestras autoridades no debe amilanarnos sino que por el contrario, debe incentivarnos a nosotros, la sociedad civil, a concertar y proponer propuestas en aras de la consecución de una ciudad cada vez mejor.

Gonzalo

sábado, 8 de noviembre de 2008

Inepto!

Estoy cansado de que la mayoría de nuestras autoridades crean que rendir cuentas sobre su gestión es una prerrogativa que, en última instancia, depende de su libre albedrío. Las expresiones vertidas hace unos días por nuestro actual burgomaestre son una clara muestra de ello. Para serles sincero, la expresión “Pobres Diablos” no hace nada mas que confirmar que, en realidad, “no tenemos un alcalde”, simplemente tenemos a un individuo, que asume que por ser inquilino de nuestro Palacio Municipal, nuestra ciudad es su “feudo”.
Y es que en el fondo debemos agradecer que ese individuo no haya llegado al sillón presidencial pues aunque lo niegue, es un déspota que no entiende que maneja fondos públicos, o sea, de todos. Nadie niega que con su dinero, pueda hacer lo que quiera, como por ejemplo, cambiar el piso de su sala (las veces que lo desee), comprar una pileta en su jardín para que se bañe su doberman, todas las camisas amarillas que desee, o lo que fuere. Sin embargo, cuando hablamos de fondos públicos, esto es, de todos los que directa o indirectamente lo financiamos es necesario que su destino se condiga con las necesidades de la ciudad. Por tal razón, es un derecho, no solo de los que escribimos en este blog, sino de la comunidad en su conjunto, cuestionar la manera en que los mismos vienen siendo utilizados, pues aunque le disguste al Sr. Castañeda, es nuestro dinero.
En mi primer post, recogí el clamor popular que exige al Sr. Castañeda que responda por su desastrosa gestión edil toda vez que si algo la ha caracterizado es su falta de comunicación con el pueblo que, en su momento, le encomendó la alcaldía de nuestra ciudad.
Como resulta obvio, los apodos con el que es conocido “el mudo” y/o “el muerto”, no son gratuitos.
Sin embargo y contra todo pronóstico, un día habló, y se fue de boca. No me queda duda que la falta de costumbre de ser interpelado por la prensa le jugó una mala pasada. Con razón nunca declara a los medios y siempre manda a su fiel escudero, Marco Parra, o a cualquier funcionario de rango medio a ser fusilado por su pésima gestión.
En el fondo, no es un tipo cínico, es un cero a la izquierda, es un tipo que llegó a la política como jugando, apelando al populismo y basándose una de las campañas mas sucias que en mi vida he visto, aunque en modo alguno comparable a la orquestada por el Dictador Fujimori.
Cuando hace unos días, el Parlamento le inquirió la falta de transparencia en las contrataciones de las obras públicas que vienen ejecutándose, se defendió como una fiera, aunque esta vez sin un lenguaje soez, pues claro, ahora estaba en el banquillo de los acusados. Si bien espetó un par enunciados incoherentes, no justificó en lo absoluto los cuestionamientos que a su gestión la ciudadanía le formula, es más, ni siquiera tuvo la hombría de entregar la documentación que en ese momento aseguraba tener en su poder, o es que en realidad no tenía nada, bueno eso solo lo sabe él, y capaz sus allegados.
Por tal motivo, creo que es necesario que el Sr. Castañeda se vaya a su casa y responda ante las autoridades pertinentes, de ser el caso, los eventuales ilícitos cometidos. Y bueno, si el nos dice: “Pobres Diablos”, nosotros le decimos la verdad: “Inepto!”.
Gonzalo

miércoles, 22 de octubre de 2008

Falta respeto al ciudadano y de liderazgo responsable: Habla vas?

No es novedad decir que en el nadie respeta a los ciudadanos aún entre nosotros mismos no nos respetamos. El que tiene un auto pisa el acelerador y toca el claxon al ver a un transeúnte cruza la pista por una zona prohibida o no. No nos respetamos los unos a los otros en el limeño todos queremos llegar primero pasando por encima de los otros. Sin embargo esto que es tan cotidiano para todos pocas veces pensamos en quienes son los responsables de tanto desorden, da la falta de previsión, de la falta de educación, en resumen de la falta de dirección y liderazgo de los alcaldes y autoridades de turno.

Las autoridades piensan que son más importantes un grupo de autoridades extranjeras en visita por a la cumbre que nosotros los millones de ciudadanos que vivimos en Lima. Nosotros si debimos soportar largas horas de tráfico en las semidestruidas avenidas por falta de mantenimiento. Debemos soportar además más horas en las destruidas avenidas para que unos invitados extranjeros puedan transitar libremente y por pocos días de pistas nuevas e impecables. Queremos quedar bien con el extranjero que se lleve una “buena” impresión de nosotros pero para ello ocultamos la realidad de la ciudad de Lima. En esta ciudad quienes la dirigen no consideran a sus ciudadanos dignos de tener una buena infraestructura urbana para el transporte público, así ha sido uno tras otro alcalde. Algunos dirán que es mezquino decir esto pues las pistas quedarán para nosotros por muchos años, pero valgan verdades la razón de ser de estas obras no hemos sido nosotros los ciudadanos sino un grupo de visitantes ilustres en busca de negocios ya lo dice su logo “Plan APEC 2008”.

Sería importante también conocer quienes son las empresas que han sido las ganadoras de las obras de rehabilitación del programa APEC y porque montos han sido contratados. Como parte de la transparencia de información dichos datos deberían estar publicados en la página web de EMAPE, pero extrañamente el sitio web de transparencia de información nos muestra un aviso de “En proceso de actualización” se nos falta el respeto de una manera abierta.

Los alcaldes siempre han relegado el tema del público a un segundo plano. Los alcaldes han sucumbido a la tentación de buscar aprobación dándoles a los ciudadanos mucha diversión. Construyen piletas con nombres anodinos como “La fuente de la abundancia”, “La de la Ilusión”, “El río de los deseos” sobre un es espacio público con restricciones (hay que pagar 4 soles) en un lugar histórico que buscaba guardar en la memoria de la nación un homenaje a los reservistas de la guerra del pacífico un espacio de construcción de una identidad colectiva . El ejemplo de esta extraña forma de “pensar” de los alcaldes se da a escala provincial en Lima, pero todos somos testigos de la cantidad de espacios como este construidos en cada distrito de todo el Perú, todos cuando han podido han preferido construir una plaza con un monumento cada uno más raro que el otro, que dar prioridad a la infraestructura urbana de transporte.

Pero los alcaldes no son los únicos que no nos respetan, ahí vemos a los ministros, congresistas y otros representantes políticos recorrer la ciudad en sus 4x4 con guardaespaldas como si fueran los únicos dueños de las pistas y avenidas. Ellos paran con las motos de los propios policías el tráfico y se saltan luces rojas y otras normas de tránsito. Mientras tanto nosotros atascados que hemos esperado casi media hora para cruzar y por esa causa ahora debemos esperar un poco más hasta que el dueño de las pistas pase sin esperar como cualquier ciudadano como nosotros.

El informe de la defensoría del pueblo sobre la calidad del aire presentado los últimos días nos advierte de la contaminación del aire y solicita la implementación del Plan Maestro de Transporte Urbano que fue un estudio realizado hace unos años atrás y que no ha sido puesto en ejecución. Nuevamente a los alcaldes y autoridades del gobierno no les importa que respiremos un aire que produce cáncer y problemas respiratorios. No les importa que los principales afectados por la respiración de este tipo de aire sean los trabajadores ambulantes que venden en las avenidas y los propios policías de tránsito. En resumen a los alcaldes y autoridades en el tema de transporte no les importa la propia vida de los ciudadanos. El informe de la defensoría aboga por que todos los ciudadanos tenemos derecho a la vida, a la salud y a un ambiente sano y equilibrado y recomienda realizar diversas acciones a las autoridades responsables de este problema esperamos que sean implementadas.

Prefieren la improvisación y la ganancia de votos apelando a nuestras emociones, pareciera que nuestro actual alcalde de Lima estuviera en continua campaña a la presidencia pues sólo da la cara cuando hay que inaugurar una obra y sale para los medios en esas ocasiones, pero cuando se le requiere para dar explicaciones a los ciudadanos sobre temas cuestionados a su gestión prefiere no dar la cara y nuevamente faltar el respeto a los ciudadanos que buscan una explicación de parte de quien la ciudad.

Sin respeto al ciudadano, no hay forma de que un alcalde o autoridad pueda generar un proyecto de una ciudad o de un país que nazca desde los propios ciudadanos, siempre se sentirán iluminados que saben que es lo mejor que hay que hacer para nosotros. Se debe concebir y acordar un proyecto de ciudad de forma planificada y no caótica para que los ciudadanos de las ciudades podamos tener un transporte digno y un ambiente sano. Requerimos para ello una élite respetuosa de la ciudadanía y que ejerza un liderazgo responsable para el bien común.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?: El Caso del Transporte Urbano en el Ayer y Hoy

Cuando se trata de opinar sobre política, resulta natural que muchos de nosotros comparemos nuestra precaria situación actual con la bonanza económica de tiempos pasados. Esta simple comparación adquiere una mayor relevancia cuando se hace parte de un específico discurso político: A menudo, el “antes” se identifica con el Estado interventor, con el régimen económico de la Constitución del 79, con el orden, con la igualdad. Por otro lado, el “después” se identifica con el presente, con el neoliberalismo de la Constitución del 93, con la pobreza y desigualdad.

Sin embargo, la extrema simpleza de este discurso nos aleja muchas veces, en mi opinión, del verdadero problema. El ejemplo de un problema actual como el Transporte Urbano puede ayudar a clarificar mejor esta afirmación. Así, el presente se identifica con el caos: contaminación, informalidad, accidentes, caos vehicular, correteos, coimas, embotellamientos, malestar ciudadano, alza de tarifas, etc. Nada se compara con el transporte público del pasado, con el paraíso de los Icaros, del orden, del Estado interventor ¿Es que acaso, cuando hablamos del transporte público, cualquier tiempo pasado fue mejor?

Esta añoranza por el pasado tiene una gran implicancia política, en especial cuando se demanda la vuelta por un régimen económico en el que el Estado es el principal protagonista. El cuestionamiento, pues, ataca frontalmente el principio de subsidiariedad. Este principio enseña que el Estado sólo debe intervenir “en defecto de” la inversión privada y cuando exista un “interés nacional” (Art. 60º de la Const.) Este principio se enmarca dentro de una Economía social de mercado, concepto que ha sido definido por el Tribunal Constitucional como “una tercera vía entre el capitalismo y el socialismo” (STC Nº 008-2003-AI/TC; F.J. 16).

Pero ¿es realmente el modelo económico el problema o lo es más bien la negligencia de aquellas autoridades políticas que deberían hacerlo funcionar? A mi juicio, resulta imprudente satanizar el modelo imperante. Las razones son objetivas, en especial en el caso del urbano: 1. hay más puestos de trabajo (choferes, cobradores, dateros, verificadores de boletos, arrendadores de tarjeteros); 2. Gracias a la diversidad de rutas muchas personas que viven en zonas marginales tienen acceso a la ciudad; 3. una empresa estatal que pretenda cubrir la demanda actual de transporte urbano no se daría abasto para satisfacerla.

¿Es que acaso pretendo defender aquí -para el desagrado de algunos- el modelo económico del status quo? No, no es mi intención generar aquí un debate entre la mejor o peor ideología. Tampoco sé si los magistrados del TC sean o no unos caviares, eso no me interesa en lo absoluto. Lo que me interesa es hacer ver cómo, frente a los problemas sociales y políticos que nos aquejan, la discusión se politiza radicalmente, se convierte en una excusa para tumbarse al sistema imperante (léase democracia o economía social de mercado), alejándose, de esa manera, del verdadero problema: la existencia de una reposada clase política que no sabe cómo convertir en realidad los ideales plasmados en la Constitución (la misma que sostiene, en su artículo 1º, que la defensa de la persona humana y de su dignidad, son los fines supremos de la sociedad y el Estado).

No quiero que se me malentienda. Cuando hablo de una reposada clase política no aludo directamente al actual partido de gobierno (mas bien a éste debemos agradecer por haber embellecido un tramo de la ciudad con esos preciosos murales pintados sobre viejas estructuras de cemento y fierro), pues el problema del transporte urbano (así como muchos otros problemas) viene surcando ya varios gobiernos, tanto a nivel presidencial como municipal. Se trata, a mi juicio, de la ausencia de voluntad , de un menosprecio hacia las opiniones de los tecnócratas, de la falta de visionarios que tomen en cuenta los problemas urbanísticos en los próximos 10 o 20 años; de un gobierno que, aplicando el principio de subsidiariedad, se ha olvidado de sus funciones de regulación, prevención, fomento, desregulación, fiscalización y sanción, lo que ha terminado por desnaturalizar dicho principio; en fin, de la ausencia de gobernantes y ciudadanos que busquen hacer realidad los ideales constitucionales, antes que pensar en destruirlos, ya sea con su negligencia o con su resentimiento.

Recientemente, un reportaje ha revelado todo un sistema de corrupción dentro del propio Ministerio, en el que algunos funcionarios públicos cobraban dinero a cambio de borrar los antecedentes de aquellos choferes de transporte público y que merecían la suspensión de la licencia. Resulta ingenuo pensar que funcionarios como éstos sólo existen en las democracias o en los regímenes comunistas.

Hecha esta breve reflexión, debemos revisar el escenario político sobriamente, sin desviar nuestra atención de lo que resulta ser la pregunta esencial: ¿cuáles son los puntos de agenda que el gobierno ha dejado de lado y debe tomar en cuenta a fin de solucionar el problema del transporte urbano?

1. Falta de planificación.- Entre algunos de los problemas relacionados con la falta de planificación tenemos: falta de coordinación entre municipalidades respecto del inicio de las obras; no se toman en cuenta datos importantes como el crecimiento de la población, los lugares que a futuro estarán destinados a albergar una mayor densidad poblacional, preveer los lugares que estarán destinados a zonas comerciales, etc.; falta de previsión respecto de la infraestructura vial (por ejemplo, se construyen avenidas para, después de algunos años, ensancharlas).

2. Priorizar la reordenación de rutas a la creación de infraestructura vial.- antes de construir nuevas vías es necesario crear en la ciudad un plan de ordenamiento de transporte público que incluya una nueva licitación de rutas .

3. Un mercado saturado: efectos devastadores de la competencia.- “El transporte como lo conocemos ahora obedece principalmente a la lógica de la competencia en un contexto en donde la demanda por el servicio se ve rebalsada por la oferta de unidades. En una ciudad empobrecida como la nuestra el transporte atraviesa ahora un proceso acelerado de precarización tanto en el servicio como en las condiciones de trabajo. El nuevo modelo lleva a los transportistas a prolongar la jornada de trabajo y recrudecer la competencia, aunque ésta sea al margen de las reglas de tránsito, para mantener un nivel de ganancia que ya desde antes se va estrechando. De ahí que para el usuario o el observador externo (y no sin falta de razón) las conductas desviadas o anómicas, el incumplimiento de las reglas, las conductas agresivas y temerarias al volante y el maltrato hacia los pasajeros sean los rasgos principales que definen al estereotipo del transportista.(…) Las iniciativas del Estado por asegurar ciertos estándares al servicio por lo general afectan la dañada economía de los transportistas y se presentan como una amenaza para sus ya limitados márgenes de ingresos por lo que las mismas no resultan prácticas o no tienen correlato con la realidad” . ¿Qué hacer en un contexto como el descrito? Pues, tratándose de un mercado saturado, es imprescindible poner altas vallas de acceso al mercado, por lo menos en aquellas rutas saturadas, a fin de asegurar que no ingresen más competidores.

4. Coordinación con otras municipalidades.- El hecho de que la Municipalidad de tenga jurisdicción sobre las vías principales y cada municipalidad distrital sobre las secundarias complica la planificación y operación del tránsito . Se requiere, por tanto, un trabajo coordinado.

martes, 7 de octubre de 2008

¿Y DONDE QUEDAN LOS CIUDADANOS?

Cuando no tenía carro propio me consideraba como un ciudadano peatón, esto es una persona que utilizaba el servicio público de transporte para trasladarme dentro de la ciudad de Lima. Siempre considere que había cuanto menos dos males que un buen alcalde citadino tenía que combatir:
1. La falta de un modelo razonable de servicio de transporte público que incluyera un gran sistema con cuatro o cinco líneas troncalizadas (de buses o de trenes o de metros) y otras líneas alimentadoras. Evidentemente, ese sistema debería incluir un servicio de primer nivel, con conductores serios, educados y pulcros, y espacios en el vehículo con comodidad y espaciosos.
En ese marco, el servicio de “taxi” se volvería subsidiario, esto es lo usarían los que pese a la eficacia del sistema, requerían (o querían) hacer uso de un servicio más exclusivo, evidentemente a un mayor precio y con mejor calidad, lo que a su vez redundaría en la profesionalización del taxista.
2. La falta de una cultura de respeto al peatón por parte de los conductores de vehículos, que supondría un respeto absoluto a las reglas de transito, un uso eficiente de la regla de “paraderos” y, sobretodo, una preferencia al tránsito de peatones en las esquinas de las vías, lo que supondría incluso detener el vehículo para que el transeúnte pase.
Creo que, como ocurre en otros campos, solucionar estos problemas (que es una tarea coordinada con otras áreas del Estado como el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, y el Ministerio de Educación) originarían una revolución sustancial del modo de vivir en la ciudad de Lima, desincentivaría el uso del vehículo propio, de modo que la polución disminuiría, la gente haría más ejercicio al caminar y, especialmente, los trabajadores no llegaríamos tarde a las actividades programadas y, zas, de paso solucionaríamos el problema de la “hora peruana” que tantos problemas produce.
Ahora, capaz por eso, a mis 13 años, acompañe ilusionado la creación del Tren Eléctrico, promesa absolutamente incumplida por Alan García y Jorge Del Castillo, y me pareció miope la opinión de quienes se oponían a su realización por razones meramente de conveniencia política. A su vez, apoyé la actuación de Ricardo Belmont en completar la pavimentación de la Av. Universitaria hasta el propio Carabayllo y desarrollar el Trébol de de Monterrico, y también aplaudí la decisión de Alberto Andrade de completar el circuito de vía rápida de la Av. Javier Prado. Por supuesto que me pareció excelente la decisión del Alcalde Castañeda de desarrollar la idea de una reorganización del modelo de transporte público de la ciudad, lo que sin duda sabía que exigiría un “sacrificio” importante por parte de todos los ciudadanos que vivimos en Lima.
Como entenderán, por la misma razón critique ácidamente la decisión de Fujimori –que ya era Dictador- de liberalizar el transporte urbano, sin planificar las consecuencias futuras de tal decisión. Esto es, capaz fue buena la liberalización en aquel momento, pero era claro que el modelo no duraría mucho y por ende había que poner un punto de quiebre a tal decisión liberalizadora.
No hace mucho, cuando me hice un ciudadano “motorizado”, esto es con vehículo propio, empecé a ver el otro lado de la moneda, esto es empecé a sentir en carne propia las peripecias y problemas de tener un carro. Lo primero que hay que comentar es que desde esta posición, el ciudadano peatón no es sino un rival en la captura del “tiempo humano” y, en muchos casos, un sujeto irresponsable, que no mide el riesgo al cruzar las pistas sin percatarse de si el semáforo se lo permite, de si hay grass o plantas sembradas en los cerdineles, o de si se trata de una vía rápida en la que no puede cruzar sino por puentes peatonales o espacios especialmente acondicionados. También vi en el “de a pié” a un enemigo de la civilidad, que cuando puede arroja desperdicios, escupe contra las lunas de los carros, agrede o golpea o raya el carro, e incluso asalta.
En segundo lugar, para un ciudadano motorizado, el transito es desesperante, no solo por la disfuncionalidad de algunos conductores (especialmente los de las camionetas que sienten que pueden actuar con impunidad) sino por la actitud inescrupulosa de conductores de taxis, combis, custer y demás vehículos que creen que tienen todas las licencias para hacer exactamente lo contrario a lo que exigen las normas de tránsito.
Pero lo que ha ido a saturar la inconformidad es la imposibilidad de uso de las vías porque al Alcalde de la ciudad se le ocurrió necesario someterlas a reparación, todas casi juntas, sin campañas de prevención y uso de vías alternas, y sin instrumentos de control del tráfico frente a cada corte de vía. Los últimos meses han sido de profundo deterioro del transporte local, con problemas consecuentes de perdida de horas hombres y recursos escasos, que originan mayores costos justamente a los peatones y a los propietarios de los medios de transporte mencionados.
Según lo que vengo diciendo, la constante que origina la profunda inconformidad de todos los ciudadanos es la falta de planificación del desarrollo de la vida de la ciudad, esto es de cómo hemos de desarrollar sistemas de transporte eficiente y cómo debemos mantener y superar nuestra actual situación de infraestructura “caminera”. Hemos tenido décadas de descuido en las políticas públicas sobre estos aspectos y no tenemos hoy una ruta clara de la adecuación a una nueva manera de afrontar el problema y se ha decidido hacerlo de la peor forma profunda, esto es de sopetón, sin planificación y a costa de todo y todos.
Así, los ciudadanos peatones y los ciudadanos motorizados hemos sufrido el desastre de las políticas municipales y nacionales al respecto, sin saber que hacer, como pelear, o en el peor caso, aceptarlas con la resignación que solo los peruanos tenemos cuando desde el ámbito público agreden nuestra condición de ciudadanía.
Esta claro que a este alcalde, como a los anteriores, poco le importaron los ciudadanos, sus vidas y sus proyectos individuales, o importándoles no tuvieron la capacidad de comandar un proceso de transformación que se haga sobre la base del respeto (y no del uso político) de los ciudadanos. Toda la actividad de construcción del Alcalde Castañeda no ha tomado en cuenta los derechos ciudadanos, seguramente en la espera de que culminada la obra hemos de perdonarle todos los exabruptos actuales.
En realidad, a las autoridades locales les ha faltado saber que una ciudad no es una explana de cemento con individuos, que hay que gestionar eficientemente, sino que una ciudad es el espacio de realización cotidiano de la vida, esperanzas y utopías de personas de carne y hueso; y que por tanto en entorno de lo público debe cultivarse, desarrollarse y organizarse de modo tal que devuelva al ciudadano a la ciudad y lo haga vivir las experiencias extraordinarias del cotidiano (que incluye la cultura, el deporte, la recreación, entre otros).
Con ello, no me queda sino apoyar la inteligente idea de este blog: SE NECESITA UN ALCALDE, añadiendo solamente, para que recupere Lima para la cotidianeidad de vida de los limeños….

martes, 23 de septiembre de 2008

Y dónde está el alcalde?

Nací y crecí en Lima hace poco más de veinticinco años, desde que tengo uso de razón, el tráfico en nuestra capital siempre ha sido un problema.

Todavía recuerdo cuando regresaba del colegio con mi mamá en un vetusto bus en el que la gente viajaba atiborrada, era frecuente observar a colgar de la puerta, poniendo en riesgo su integridad física, ante la mirada indiferente de transeúntes y autoridades.

Con el advenimiento del gobierno de Fujimori -el dictador- el transporte público se liberalizó, y si bien la oferta y la demanda de transporte público, como resulta obvio, se equipararon, el caos vehicular, ante la mirada cómplice de nuestras autoridades, se apoderó de la ciudad.

Era ingenuo pensar que el mercado se regularía solo, todo se hizo de manera irresponsable, y es que como lamentablemente ha sido frecuente en nuestra historia, la mayoría de las decisiones de nuestros gobernantes han sido tomadas sin un mayor análisis sobre el impacto de las mismas en el futuro.

Es inaceptable que tanto quienes viajan en medios de transporte público como privado, tengan que padecer las consecuencias de esta situación anárquica, que incluso tiene costos inconmensurables, pues año tras año, nuestras calles se tiñen de sangre de ciudadanos sin que se haya hecho mucho por revertir tal situación.

A la ya caótica situación de indefensión a la que nos vemos expuestos, en los últimos meses nuestro actual burgomaestre, de la manera más absurda y autoritaria, ha venido ejecutando una serie de obras tendientes a embellecer nuestra ciudad, aunque no pensando en nosotros sino en los dignatarios extranjeros que nos visitan este año.

Pese a que las de la ALC-UE y la APEC, se programaron con la debida antelación, nuestro Alcalde, no ha tenido el mayor reparo en ejecutarlas de manera desordenada y en muchos casos, sin preveer rutas alternativas. Una completa falta de respeto al ciudadano.

Ahora bien, no solo se le falta el respeto al ciudadano cuando se cierran vías públicas de la manera como se vienen realizando sin que nadie asuma el costo que ello importa para cada uno de nosotros, sino cuando antidemocráticamente, se utiliza nuestro magro presupuesto estatal en obras suntuosas como “El Circuito Mágico del Agua”, en lugar de proyectos de agua potable y alcantarillado para la población de bajos recursos que viven la periferia de la ciudad, los que en buena cuenta padecen con mayor intensidad la ineptitud de nuestro actual alcalde, pues son ellos quienes, por lo general, mayores distancias recorren, y a los que el Sr.
no les da la cara, como si estuviese en permanente campaña electoral.

Esta indignante situación no hace otra cosa que invitarnos a reflexionar sobre la labor que nuestro ha venido desarrollando, y sobre su falta de liderazgo para sacar adelante a la ciudad, razón por la cual, es necesario que dé un paso al costado.

Gonzalo

martes, 9 de septiembre de 2008

Anomia Urbana: Problema de todos

El tema del transporte tanto provincial como urbano esta de moda últimamente, a nivel de discusiones políticas, y en las conversaciones del ciudadano de a pie. En el caso del transporte urbano, es debido al otorgamiento de S/.100 millones de Nuevos Soles por parte del ejecutivo a los municipios de Lima Metropolitana para la rehabilitación de pistas y veredas de las principales vías de la capital, y poder presentar de este modo a la “Ciudad de los Reyes” y “Tres veces coronada” Lima como una metrópoli en franco progreso a los diferentes países que nos visitan por motivo del XVI Foro de Cooperación Económica Asia-Pacifico (APEC).

El ¿resultado? caos y batahola generalizada en una ciudad llena de huecos y cierre de calles, así mientras cada municipio rompe pistas sin ton ni son, los usuarios no sólo llegamos tarde al trabajo sino que sufrimos un verdadero infierno de Dante en el trayecto.

Para conocer un poco más esta deplorable realidad, le proporcionare 7 datos sobre la actual situación del transporte urbano, como 7 son los días de la semana que con resignado estoicismo, sufrimos quienes transitamos por las desorganizadas y estresantes calles capitalinas producto de la falta de planificación de las autoridades competentes:

1) De acuerdo a un estudio del CIDATT (Centro de Investigación y Asesoría del Transporte Terrestre los limeños pasamos 4,5 años de nuestra vida sentados en un bus.

2) Según el Banco Mundial, en su informe publicado el año pasado, en la capital perdemos 500 millones de dólares en horas/hombre y en costos operativos a causa de ineficiencia del trasporte urbano.

3) En un estudio realizado por la Consultora Luz Ámbar, se determinó que un 22% de los chóferes culmino sus estudios primarios y 14% los secundarios. En tanto un 18% y 41% no completó la primaria y secundaria, respectivamente. Solo un 5% tiene educación superior.

4) Luz Ámbar nos dice también que la jornada laboral promedio de un chofer es de más de 12 horas (aún cuando el reglamento señala un máximo de cinco horas diarias.

5) De acuerdo con datos ofíciales la policía nacional ha impuesto más de 4.500 papeletas a conductores que manejaban en estado etílico, esta cifra supera en un 18% a las que impusieron en el 2007 y el 2008 no termina.

6) Los cálculos de ARAPER (Asociación de Representantes Automotrices del Perú) señalan que en Lima circulan unas 45.000 combis y coasters, asimismo el Ministerio de Transporte y Comunicaciones afirma que, para fines de 2008 habrá pocos menos de un millón de autos, buses y combis circulando por Lima.

7) CONAM (Consejo Nacional del Medio Ambiente) nos advierte que si no se toman medidas, antes del 2,020 el crecimiento del parque automotor provocará que las emisiones de dióxido de carbono actuales sean casi tres veces mayores, con los terribles daños al ecosistema que esto conlleva.
¿Hay solución a esta problemática? Pues claro que si. Y para empezar a cambiar el actual estado de cosas, lo primero a cambiar es la actitud ciudadana de todos nosotros.

Permítame contarle lo siguiente: Viajaba de Los Olivos a Lima centro en la línea 42, y al interior de la combi un comunicado a la sazón rezaba así:

“Estimados usuarios: Debido a los constantes operativos que los inspectores de la municipalidad nos vemos obligados a utilizar solo los paraderos autorizados. Mil disculpas, y gracias por su comprensión. Atentamente La Empresa”

Este comunicado patentiza la idiosincrasia peruana (llamada por algunos “cultura combi”) en la cual el no respeto del reglamento de transito es parte consuetudinaria del pasajero, tanto así que la empresa tiene que pedir disculpas por ¡cumplir la ley!

Si pues conciudadanos, mientras abordemos las unidades de transporte en cualquier esquina, mientras nos hagamos los dormidos para no ceder el asiento, mientras no atravesemos la calzada por el crucero peatonal, mientras no sigamos las indicaciones del semáforo, mientras sigamos coimeando a la policía, mientras no hagamos respetar el verdadero medio pasaje, mientras nos dejemos faltar el respeto por frases del cobrador tales como: “Al fondo hay sitio”, “Colabore pues, allí entran cuatro”, “Sube, sube” (con una combi atiborrada de personas), “Si quieres ir cómodo toma taxi pe!”, “Pague con sencillo”, “Aproveche en bajar”, “Pie derecho”, “Tome otro carrito ya no vamos”, la situación no empezará a mejorar.

Es de vital importancia entender que el principal gestor del cambio somos todos nosotros, por eso es una perogrullada, cuando proponemos: a) Empezar a educar a los escolares, en edad temprana, en valores ciudadanos, b) Castigar severamente a los infractores, (¿Recuerda usted como por miedo a la multa se implanto el uso obligatorio del cinturón de seguridad?), c) Otorgar remuneraciones justas a los policías, d) Implementar una planificación concertada a largo plazo e) Protestar con acciones concretas contra la clase política, que ha sido incapaz en tantos años de solucionar esto.

Pero en tanto esto sucede… ¿Podríamos cambiar usted y yo?
José Daniel Dávila Paredes
San Miguel, agosto 2008