domingo, 1 de marzo de 2009

Peatones - Ciudadanos Urbano Marginales


Dentro de los múltiples problemas de la ciudad de Lima que no son contemplados con las obras actuales que ejecuta la municipalidad de Lima comandada por el Alcalde Luis Catañeda Lossio. Está que estas convierten a los peatones en sujetos inferiores a los automóviles particulares. Se amplían las vías recortando las veredas, entonces uno se pregunta si estas obras que se están ejecutando ¿Beneficiarán a los ciudadanos más pobres?. ¿Puede ser Lima una ciudad sostenible mientras se utilizan cada vez más autos particulares y se margina el caminar y usar bicicleta?.

Pero esta predilección del alcalde por construir monumentos de concreto para el uso de vehículos tiene un afán de hacer "visible" su gestión con fines electorales. Si la municipalidad de Lima quiere estar al servicio de la mayoría debería de de mejorar la ciudad en miras a la mayoría de personas que la habitan que son aquellos que no poseen un vehículo de transporte privado y ejecutar mayores espacios para caminantes y ciclistas.

Los espacios públicos no están siendo priorizados en Lima, por el contrario un espacio público como el parque de la reserva ha sido convertido en un parque anodino sin identidad y en donde se tiene que pagar para poder ingresar. Ni siquiera puede ser visto desde fuera ya que se ha colocado una gran reja con arbustos tupidos cuyo único fin es el de impedir la visión de la gente desde fuera.

Lo mismo pareciera que se realizará en la costa verde en dónde el acceso peatonal en la actualidad es casi inexistente y por el contrario se ha construido una vía rápida en la costa verde la cual sólo facilitaría el acceso al futuro espacio de aquellas personas con automóvil privado y no a la población en general.

Con todo uno de los pocos espacios públicos ganados en esta gestión ha sido el Parque de la Muralla inaugurado en el año 2004 y el Parque de Lima, que en la actualidad cada fin de semana lucen saturados de público ya que no existe mayores lugares donde poder ir a caminar. También corre igual suerte el Jirón de la Unión que va desde el puente de piedra atrás del palacio de gobierno hasta la plaza San Martín que luce abarrotado de personas los días no laborables. Se debe dar prioridad en el centro histórico a los peatones y no a los vehículos.

Nadie multará a choferes por no pasar revisiones


Nadie multará a choferes por no pasar revisiones. Como siempre, muy pocos respetan los plazos y otros esperan la última hora para recién cumplir con las disposiciones. Pese a que ayer concluía, según el cronograma del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), las revisiones técnicas de los vehículos cuyas placas terminan en cero, las puertas de las plantas de Lidercon seguirán abiertas para éstos.

De acuerdo con fuentes de la Policía Nacional, el MTC hasta ahora no les ha remitido una comunicación para que se inicien los operativos destinados a sancionar a aquellos conductores cuyos vehículos no hayan pasado las revisiones técnicas de acuerdo con el cronograma establecido. Sin embargo, ante el vencimiento del plazo, ayer miles de propietarios saturaron las líneas del call center de Lidercon para separar una cita. Asimismo, las plantas de San Martín de Porres y Villa El Salvador estuvieron colmadas de choferes particulares y públicos.

Si bien el plazo para los vehículos cuyas placas terminan en cero concluía hoy (ayer), Lidercon continuará brindando el servicio a todos los propietarios que reserven una cita por teléfono. Paralelamente también se atenderá a partir de mañana (hoy) a todos los vehículos con placa terminada en 1, aseveró el supervisor de la planta de Villa El Salvador, Alejandro Aquije.

QUINCE DÍAS MÁS. A pesar de que tratamos de comunicarnos con el titular del MTC, Enrique Cornejo, para conocer si se sancionaría desde hoy a los conductores que no cumplieron con este requisito, nadie respondió a nuestro llamado. Sin embargo, fuentes de Lidercon revelaron que la Policía recién empezará a multar a los choferes en la quincena de marzo. Es decir, los vehículos con un 0 al final de la placa tendrían en la práctica un nuevo plazo de 15 días.

Por su parte, el vicepresidente de Lidercon, Luis Barrios, informó que entre el viernes y sábado han pasado las revisiones un promedio de 5,500 vehículos, mientras el call center ha recibido más de 15 mil llamadas para reservar una cita. No tenemos cupo para revisar ningún vehículo más hasta el martes, precisó.

Las pistas malas y los baches que existen en Lima malogran todos los días nuestros vehículos y para pasar una revisión técnica tenemos que gastar en nuestro carro. "Como taxista profesional no me niego a la revisión porque así brindaré un servicio más seguro a mis clientes, pero quién reconoce todos los gastos que hacemos para circular", señaló Miguel Morante Quiroz. Ahora tengo que pagar 70 soles por la revisión, pero porque no devuelven el dinero que nos cobró el Setame en febrero del 2008 cuando nos obligó también a pasar una revisión. He gastado cerca de 1,500 soles en reparar mi carro y pagar una abusiva certificación porque mi vehículo es a gas natural y si así no figura en la tarjeta de propiedad no paso la revisión, añadió indignado
Fuente: Diario Correo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Entre pregoneros y bocinazos


Artículo por Wilfredo Ardito Vega

-¿Quiere usted hacer el pacto del silencio? –le pregunto a veces a algunos taxistas, cuando se ha logrado establecer un diálogo cordial.

-¿Cómo es eso?

-Hasta que yo me baje, por favor, no toque el claxon.


El uso constante de la bocina es uno de los principales ingredientes del ruido que padecemos los habitantes de las ciudades peruanas. Hay quienes lo justifican como una reacción frente a infracciones que serían impensables en otras latitudes. Por ejemplo, el claxon permite decir: "¡Avanza, no te quedes una hora esperando llenar tu combi!" o "¡No te cruces así, salvaje!".

Se usa también para enfrentar la indecisión de otro conductor: "¡Tienes paso libre, acelera!" o para apurar el regateo entre un taxista y sus posibles pasajeros: "¡Decídanse ya, que estoy esperando!". Igualmente, un bocinazo sirve de advertencia a un peatón díscolo: "¡No cruces corriendo en medio de los autos!" o como protesta frente a una mujer policía indiferente: "¡Danos pase, que estamos esperando ya diez minutos!".

En todos estos casos, podría ser comprensible que un conductor tenso recurra al bocinazo, pero de esta forma se afecta a muchas personas que nada tenían que ver con los hechos.

Los conductores habituados a usar claxon terminan recurriendo a él también para situaciones donde a una persona sensata sólo le queda la resignación: si el otro vehículo no puede avanzar porque ha sufrido una avería o si están subiendo cuatro ancianos a un taxi.

Con mucha frecuencia, el claxon de por sí es una forma de prepotencia, para amedrentar a otros conductores"¡Yo paso primero!" o para amenazar a los peatones: ¡Si sigues cruzando, te aplasto, infeliz! Se usa para insultar a los demás choferes "¡Avanza, que ya cambió la luz, imbécil!" o conminarlos a cometer una infracción: "Pásate la luz roja, que seguro el semáforo está malogrado". Finalmente, tenemos que muchos taxistas lo emplean para decir: "Amigo, ¿no quiere taxi?".

A partir del 9 de marzo, la Municipalidad de Miraflores ha dispuesto sancionar a todos los que empleen el claxon, sea por prepotencia, desahogo, protesta o costumbre. El éxito de esta norma es fundamental, no sólo para la tranquilidad de los miraflorinos, sino para más de medio millón de personas que todos los días visita este distrito por motivos de trabajo, estudio, compras, turismo o distracción. Sin embargo, los bocinazos no son el único de los ruidos molestos vinculados al tráfico.

Un factor importante son los propios policías, tocando sus silbatos incesantemente, como contribución oficial al caos urbano. Pueden ser también muy incómodas las alarmas de los vehículos y, en lugares como Magdalena o Comas, los esquivos mototaxis. Además, en todas las avenidas principales resuenan los gritos de los cobradores llamando a los pasajeros. Yo pensaba que ésta era una herencia de los antiguos pregoneros limeños, hasta que escuché a los cobradores de La Paz "¡El Alto, El Alto! ¡Sopocachi, Calacoto!" y Río de Janeiro "¡Copacabana, Copacabana! ¡Todo Ipanema, Leblón!".

En algunos casos, la solución para los ruidos no está sólo en sanciona
r, sino en enfrentar el problema subyaciente. Por ejemplo, sin los gritos de los cobradores, muchas personas no sabrían cuál combi abordar. Resulta interesante reflexionar que en muchos países todas las líneas de transporte público tienen el mismo color, pero nadie grita los recorridos: los ciudadanos se guían por el número y para los desinformados, hay mapas con todas las rutas.

En Lima, hasta los años setenta, estos mapas existían, eran muy prácticos y nadie pregonaba las rutas. Las municipalidades podrían muy bien imprimir los mapas, distribuirlos entre los ciudadanos y colocarlos en los paraderos, para que los gritos de los cobradores pasen al olvido. Por ahora, gracias a la instalación de paraderos en Petit Thouars, Arenales y Arequipa, los cobradores sólo gritan cuando la combi se detiene, cada cuatro o cinco cuadras.

Otra medida que indirectamente reduce mucho los bocinazos, silbatos, mototaxis y gritos es la instalación de vías peatonales, como ha sucedido recientemente en Cusco, Huamanga y Arequipa, reduciendo también la contaminación.

Una persona puede hacer su propia lucha contra los ruidos. La mayoría de mis amigos jamás usa el claxon, salvo una extrema emergencia. Un amigo médico ofrece al taxista un sol más a cambio que respete las normas de tránsito, mantenga la música en un volumen aceptable y no toque el claxon. En mi caso, el recurso al "pacto de silencio" es bastante eficaz. Algún taxista se ha quejado al principio, pero normalmente, aceptan sin mayores problemas y uno puede viajar con tranquilidad.

Esperamos que, primero en Miraflores y luego en los demás distritos y ciudades, el temor a la sanción consiga que se reduzcan los bocinazos. Mientras tanto, será muy importante también el aporte de cada uno de nosotros para la tranquilidad de todos.

martes, 10 de febrero de 2009

Más caos por obras en avenida Tacna


Lentitud de trabajos y caos vehicular alejan a turistas

La construcción de las futuras vías que utilizará el Metropolitano viene agudizando cada día el caos vehicular por el Centro Histórico de Lima.

Las obras que se ejecutan desde hace varios meses se han convertido en un dolor de cabeza para los conductores, peatones, turistas y vecinos.

Desde ayer, una nueva zona de Lima ha pasado a engrosar el amplio número de áreas afectadas por la Municipalidad de Lima: dos palas mecánicas y dos taladros empezaron a romper el asfalto en la intersección de las avenidas Emancipación y Tacna.

Si bien los trabajos ya estaban previstos y se ha desviado el tránsito por jirones adyacentes, los peatones, vecinos y empleados de los negocios de ambas vías eran los más sorprendidos con el ruido, el polvo y la lentitud del tráfico de vehículos de servicio público por toda la avenida Tacna.

NUEVOS DESVÍOS.

De esta manera, los vehículos particulares que van de sur a norte, es decir que llegan de la avenida Garcilaso de la Vega, ingresan a Tacna y en el jirón Moquegua se desvían a la derecha hasta el jirón Rufino Torrico.

El problema para los conductores es este último jirón, que por ser muy angosto hace lentísimo el retorno a Tacna.Aunque los trabajos recién empezaron a las 13.00 horas de ayer, conductores privados consultados afirmaron que no volverán a circular por la avenida Tacna porque invertirán mucho tiempo para llegar a sus empleos en las horas de mayor congestionamiento.

Sin embargo, la nueva obra por Tacna se une a muchas otras que se realizan paralelamente por distintos puntos de la capital. Pese a que nadie puede negar su importancia, la demora en su ejecución es uno de los factores que más incomoda a los limeños y a los turistas que tienen que sufrir con el desorden existente.


Fuente: Diario Correo

sábado, 7 de febrero de 2009

Transporte en Lima: La perspectiva Japonesa

Les cuento mi experiencia por haber vivido mas de 4 años en Tokio, una ciudad que según los censos tiene aproximadamente 12 millones de habitantes, pero a la medianoche. Al mediodía se concentran allí más de 25 millones de personas, porque entre las 6 hasta las 10 de la mañana llegan más de 13 millones procedentes de ciudades aledañas. Es como durante el día llegaran a Lima más de 9 millones de personas provenientes de Huacho, Pativilca, Chincha, Cañete. ¿Cómo pueden trasladarse tantas personas en tan corto tiempo? Mediante el tren. Sería totalmente imposible hacerlo a través de autos, combis o autobuses: un trayecto que en auto se recorre en cuatro horas y en autobús en seis, en tren se recorre en una sola.

Cada tren o metro de Tokio transporta aproximadamente 2,000. A las 7 de la mañana tu puedes ver que cada 90 segundos llega un tren a una isla (una estación puede tener 1 a 20 islas), se detiene y abre sus puertas durante 30 segundos, tiempo en el cual bajan unas 600 personas y suben otras 600 en perfecto orden. Los únicos que empujan son los llamados empujadores, empleados que en cada puerta se dedican a empujar a la gente para que se cierren las puertas. Siempre queda un saco o un paraguas que sobresale o también algún trozo de extremidades humanas.

Las estaciones son increíbles: cada día por la estación Shinjuku circula un millón de pasajeros, pues allí se concentran más de 10 líneas de tren y 8 de subterráneo. Nunca quedes con un amigo en encontrarte en Shinjuku, porque es imposible.

Los trenes no son un negocio rentable, pero siendo una necesidad pública, el Estado asume el costo del sistema de transporte ferroviario. Además hay algunas líneas privadas, que adquieren las zonas aledañas a las estaciones y allí establecen centros comerciales, con lo que recuperan su inversión.

¿Y los autobuses? Solamente sirven para transportar a la gente desde la estación a los lugares cercanos ubicados a no más de 20 minutos. Pero mucha gente no toma los autobuses, porque llega caminando a la estación y otro grupo grande llega en bicicleta, la estaciona en su estación y la recoge regresando del trabajo en la noche. Prácticamente nadie va a la estación en auto y muy pocos en taxi.

Claro que millones de habitantes de Tokio tienen auto, pero solo lo usan los fines de semana, y es donde se generan las congestiones vehiculares de sábado por la noche. Imagínate la Panamericana Sur desde Lima hasta Asia con los autos avanzando a una velocidad de 15 kilómetros por hora. Todos salen en la noche anterior para llegar a su destino de descanso y diversión al día siguiente.

Personalmente pienso que tarde o temprano tendremos que construir un tren o un metro para poder transportar a tantos limeños. Entretanto, ni el Estado ni la Municipalidad de Lima tienen políticas claras para fomentar el transporte formal y organizado. Para que las cosas empeoren, la infraestructura de pistas y carreteras es pésima, los semáforos funcionan sin ningún tipo de programación lógica y menos con sensores de acuerdo al volumen del tráfico como lo hacen las ciudades avanzadas. Además, donde hay policías de transito, las congestiones empeoran en vez de resolverse. Mejor es que dejen los semáforos funcionando, antes de reemplazarlos por policías que tienen una total falta de criterio para dirigir el tránsito.

A este problema se agrega la total irresponsabilidad de los conductores. Acá cuando una ambulancia pasa, otros carros simplemente no avanzan y menos se ponen al lado. Hay algunos eso sí que tratan de aprovecharse, poniéndose detrás de la ambulancia. Se lo cuentas a gente de otros países y les resulta increíble. Además, la forma de manejar se contagia. Sé de peruanos que en Japón manejaban de manera impecable, pero en Lima terminan manejando como el resto.

Una anécdota grafica las grandes diferencias: cuando manejaba por una ciudad en Japón, me acercaba a un cruce y vi que otro auto llegaba también. Le toqué el claxon para que me deje pasar y pasé, mientras mi copiloto estaba desconcertado: en Japón el claxon es una señal de cortesía, para darle pase al otro conductor o agradecerle, mientras en Lima está asociado a la prepotencia, usado para gritar, insultar o llamar la atención.

Otra comparación imposible de dejar de hacer es que ningún pasajero sube a un tren o un autobús antes que hayan bajado todos los que tenían que hacerlo, mientras que acá la gente se pelea por subir impidiendo que puedan salir quienes tenían que bajar. Lo mismo observamos en los ascensores, la gente se mete antes que hayan salido los que bajan en ese piso. Esta falta de respeto hacia los demás hace que todo el mundo se demore. En cambio, en la estación Shinjuku 600 personas bajan y otras 600 suben en menos de 30 segundos.

Muchos problemas, no solamente de tránsito, se resolverían si supiéramos inculcar el valor del RESPETO entre los limeños: Respeto a las señales. Respeto a los reglamentos de transito. Respeto al Policía. Respeto a los semáforos. Respeto a los peatones. Respeto a los demás conductores. Respeto a la vida humana.

Ojala que algún día resolvamos este problema que abarca no solamente responsabilidades gubernamentales y de infraestructura vial y vehicular sino también de cultura de la gente tanto de conductores como de pasajeros.
Artículo por Fernanado Nakasone

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